dimarts, 7 d’octubre del 2014

¿MI PRIMER OBSTÁCULO?


¿MI PRIMER OBSTÁCULO?

A lo largo de cinco años, el tiempo que llevo conviviendo con mi amiga Betty, he superado muchos obstáculos. Y lo digo alto y claro….porque he conseguido todo lo que me propuse en su día…
El primer día estaba en una nube….no era consciente de lo que me sucedía… No quería pensar como sería el mañana… porque solo pensaba una cosa….me tendría que meter una AGUJA en mi cuerpo. Mi mayor miedo, desde pequeñita, son las agujas y la sangre y, tenía muy claro que no iba a estudiar nada relacionado con la salud. Por este motivo, cuándo en el hospital me decían que no era nada… no me los creía. Pensaba, si a vosotros os apasiona este mundo como a mi el mundo de la educación,¿cómo me vais a decir que no me va a doler? Porque yo estaba segura, que me dolería, y mucho… y que me saltaría muchas comidas por no tener que meterme una lanceta en el dedo, y ya no os digo, tener que ponerme insulina con aquellos bolis que las enfermeras encontraban tan chulos.
Para mí, todo era una montaña… Tener que mirarme el nivel de glucosa en sangre, tener que meterme una aguja en el cuerpo, calcular la comida, llevar encima el glucómetro y un zumo o azúcar siempre que salgo de mi casa, practicar ejercicio por obligación…. Durante unos meses solo lloraba, pensaba que era diferente al resto de mis compañeros… Unos meses más tarde, mi vida dio un cambio. Empecé la carrera de Magisterio, y me he vuelto una experta en contar raciones, poner inyecciones, practicar el deporte que me apasiona, y ahora con mi Betty (así como llamó a mi fiel compañera, la bomba de insulina) puedo hacer una vida totalmente normal.
¿Mi mayor obstáculo? Entender qué es la diabetes y aceptarla como tal en mi vida. Por que la Betty es una fiel compañera, que me acompaña en los buenos y en los malos momentos, practica deporte junto a mi, sale conmigo de fiesta, nos tomamos algún cubatilla juntas, y también algún dulce…(pero siempre controlando).

El debut

Mi miedo.
Mi miedo eran las agujas, pánico a los análisis de sangre y casi me atrevería a decir miedo a los médicos y enfermeras. Nunca me había pasado por la cabeza pensar que algún día sería capaz de poner una aguja en mi cuerpo,…y así hasta que cumplí los 19 años. Recuerdo los días previos al debut que estaba muy cansada. No tenia hambre y sin más comía que deboraba los alimentos (sobretodo si eran cosas dulces) así y todo en diez días adelgacé más de 4 kilos (que suerte!, pensaba aquellos días). Tenía mucho pipi y lo que más me llamaba la atención era que siempre tenia sed. Me comparaba con estas personas adictas al tabaco. A mi me sucedía lo mismo pero con agua. Cuando hacia unos días que tenia toda esta serie de síntomas, lo comenté el tiempo de la cena y mis padres, riendo, me dijeron: A ver si tienes diabetes!?. ¿¿¿Diabetes??? Aquella misma noche el miedo invadió mi cuerpo. Empecé a buscar información por Internet y me daba cuenta que todos mis síntomas se correspondían. Estaba tan nerviosa, saturada de información que no era capaz de ver más allá de una montaña y ni siquiera miraba los avances de la enfermedad. Pensaba que las personas con diabetes aun se ponían insulina con una gomita en el brazo. Tarde en pedir hora al médico. Pensaba que para saber el diagnóstico me tendrían que hacer un análisis de sangre y a partir de aquel momento me tendría que inyectar insulina en mi cuerpo si quería comer. Llegó un momento que no comía, no dormía, estaba débil, solo lloraba, no vivía ni dejaba vivir i fui a pedir hora al médico. Tenia para un viernes por la mañana, (un viernes azul). Mi hermana decía que eran tonterías mías, que tanto lo había buscado que yo misma me había inventado una enfermedad. Como no se lo creía, me prometió que si no tenía esta enfermedad, si estaba buena me regalaría una tarta, pero yo sabia que nunca llegaría este regalo,…. El miércoles previo a la cita con el médico, me enteré que con un glucómetro (en aquellos momentos no sabia que era) sabría el resultado en menos de 5 segundos. Fui a casa de mi tía y PAM! 380mg/dl. Repetimos la mediación porque yo decía que terminaba de cenar y 410mg/dl. A partir de entonces, todo fue muy rápido. Hospital, ingreso, suero, insulina, un regalo no deseado (un glucómetro!), raciones y una cantidad enorme de información. Cambié mi manera de vivir. Aprendí a valorar otras cosas y a cuidar más mi cuerpo, mi alimentación y hacer deporte. Después de cinco años, muchos cursillos, mucha información, haber conseguido tener una microinfusora,…miro el pasado y me rió de mis miedos infantiles